LP – Almendra – Almendra

R$ 226,00

  • Ano: 1969
  • Formato: LP Lacrado
  • Quantidade de Músicas: 9
  • Gênero: Rock Argentino
  • Gravadora: Sony Music
  • Origem: Argentina

Este disco fundacional e imprescindible del rock argentino y sudamericano. Digitalizado en formato de alta calidad, con una profundidad de 24 Bits. Considero que así debe escucharse una obra de arte de estas características. Acercándose lo mas fielmente posible al sonido en que fuera publicado originalmente, allá por enero de 1970. Esto significa que el ripeo incluye la calidad y calidez del formato de vinilo, como así también sus imperfecciones. Disfruten navegantes, de esta creación irrepetible. Y si les gusta, los invito a que agradezcan.

“Escuchar el debut de Almendra 50 años después de su lanzamiento es como acceder a una especie de manual del rock nacional. El LP homónimo contiene nueve canciones y cada una de ellas funciona como puerta de entrada a alguna de las vertientes del rock que se desarrollarían años más tarde en el país. Pocos discos en la historia de la música han dejado semejante legado, y menos aún en el rock argentino.
El lado A abre con Muchacha (Ojos De Papel), la canción de amor que el Flaco le dedicó a su novia de la adolescencia, Cristina Bustamante. Es una balada austera, interpretada sólo con guitarra acústica, al estilo de Yesterday de The Beatles. A diferencia de la grabación producida por George Martin, en vez de arreglos de cuerdas tiene los coros de García, Molinari y Del Guercio que le dan un toque pastoral de una belleza insuperable. Fue un éxito instantáneo, aunque veinte años más tarde Spinetta, en un texto que tituló Muchacha ojos de papel: desintegración abstracta de la defoliación analizaría la letra con sumo detalle para concluir que su propia composición tiene un sesgo machista que en el fondo esconde el deseo del hombre por dominar a la mujer: “Quedarse hasta el alba, que sólo el guía ve, representa a las claras una orden impartida (que subyace en cualquier pedido) y refleja la prosecución de una finalidad de parte del que pide”, explica el Flaco en ese artículo.
El álbum continúa con Color Humano, de Molinari, que con sus nueve minutos se posiciona en ese breve período de transición entre la psicodelia y el rock progresivo. Es una prueba de la audacia de Almendra, ya que luego de editar simples con un sonido más “beat” y de iniciar el LP con una balada folk como es Muchacha (Ojos De Papel), la banda vira hacia un rock duro y lisérgico.
Figuración, que empieza con una flauta interpretada por Emilio del Guercio, marca el aire barroco que subyace en todo el disco. Pese a su instrumentación acústica, se trata de un tema complejo con cambios abruptos en su estructura que remiten al surrealismo figurativo. Spinetta había cursado el primer año de Bellas Artes y quiso transpolar los conceptos de artistas como Salvador Dalí a la música. Pappo, que había pasado a saludar por el estudio, grabó los coros.
Ana No Duerme, otro de los clásicos de Almendra, retorna al rock más distorsionado, ése que inauguraron The Beatles con Helter Skelter y The Kinks con You Really Got Me. En varias entrevistas el Flaco dijo que estaba inspirada en su hermana, pero también otras veces lo rectificó. En Crónicas e Iluminaciones, el libro que coescribió con el periodista Eduardo Berti, explica: “Ana no es solamente mi hermana sino todas las Anas que no duermen. Es ese ser que siempre está esperando, esa muchacha que espera ser amada, que espera un poco de amistad, de comprensión, que quiere salir de su mundo vulgar de mujer, que quiere ocupar otro lugar”.
Fermín, con una melodía melancólica construida sobre una base de piano, abre el lado B. Está basada en un vecino de Luis que padecía síndrome de Down y que era maltratado por sus padres. Es una canción que reivindica a los marginados y maltratados.
El aura letárgica continúa en Plegaria Para Un Niño Dormido, que llamó la atención por el uso de la diástole, una licencia poética que permite cambiar la acentuación de las palabras para que encajen mejor en las estrofas (como “plegariá”, “niñó” y “dejenló”). La balada tiene un aire de canción de cuna que el Flaco canta con mucha dulzura, tal vez porque es una de sus composiciones más antiguas. La escribió en 1965 cuando tenía 15 años y, tal como explica el músico en Crónicas e Iluminaciones, “De algún modo es un tema contestatario. Hay una crítica a la sociedad y a la injusticia del mundo”.